¿Te imaginas un sitio web donde se puedan colocar un millón de «bloques publicitarios»? En 2005, un estudiante de Inglaterra ideó lo que para algunos es la más ingeniosa estrategia de marketing que se conozca. Alex Tew creó y lanzó el 26 de agosto del 2005 un sitio web con una sola página visible para los visitantes, esta página fue diseñada con medidas de 1000×1000 pixeles, divididos en minúsculos bloques pero una idea poderosa, casi magnética a nivel publicitario: Ganar 1millón de dólares con la venta de estos minúsculos bloques. Te cuento un poco más sobre una de las ideas más revolucionarias en internet.

1$ por pixel: La página del millón de dólares

¿Cómo pueden colocarse tantos bloques publicitarios en una sola página si con solo 3-4 bloques en un sitio tradicional, podemos sentir que hay mucha publicidad? Muy apretados, eso es seguro y lo puedes corroborar con la imagen arriba. Lo importante fue la idea, era tan curiosa que seguramente la gente querría saber sobre la página, visitarla, revisar como se ven los bloques y para las marcas, se convirtió en un recurso divertido y muy económico, al bajo costo de 1$ se aseguraban un diminuto bloque, donde al pasar el cursor aparecía un corto slogan vinculada a dicha marcha y si se hace clic, vas a la URL respectiva. Incluso algunos aprovecharon de retar a sus clientes o seguidores a ubicar su bloque en aquella página repleta de anuncios.

Lo genial no fue el hecho de vender un montón inmenso de bloques, sino la idea única en su tipo, fue esto lo que le permitió ganar mucho más de 1 millón de dolares, se hicieron subastas en Ebay en las que, por 1000 bloques, algunos interesados pagaron más de 30.000$.

Si tienes curiosidad por conocer el sitio, puedes darle un vistazo en el siguiente enlace antes de contarte qué pasó luego con el sitio web, su autor y las páginas que quisieron copiar la idea:

Enlace al sitio web del millón de dólares

Grandes marcas interesadas en la idea

Gigantes como The Times o yahoo (para aquellos años) se vieron atraídas por el fenómeno de aquel sitio web. Al obtener menciones en cientos de portales sobre comunicación y estrategias publicitarias, además de menciones en programas de televisión o radio, sin embargo, al comienzo hubo un gran peso de dos elementos clave:

El círculo más cercano de Alex Tex y la información de boca a boca.

Al ser muy pequeño un bloque de 1 pixel, cambió la idea original y los bloques pasaron a ser de 10×10 pixels, costando cada uno 100$, para mantener la meta fija de llegar al millón de dólares. Su primer cliente pago 400$ por un bloque de 20×20, amigos y familiares compraron cerca de 5000$ en bloques, lo que ya representaba una gran ganancia considerando que el creador mencionó que su inversión fue de apenas 50$. La intención era apoyarlo y a la vez obtener un bloque que quizás podrían revender por mucho más dinero.

En el mes de septiembre (recordemos que la página fue lanzada el 25 de agosto), la BBC y el portal The Register, publicaron notas sobre esta curiosa idea y para finales del mismo mes, ya tenía 250.000$ vendidos en bloques. Lo siguiente fue un ascenso acelerado que culminó con una subasta en Ebay de los últimos bloques, una amenaza y ataque DDoS para intentar sacarle dinero al dueño del sitio y una respuesta de la compañía donde estaba alojada protegiendo el funcionamiento del mismo.

 Las copias del sitio web del millón de dólares

Cientos de marcas reconocidas de software, sitios web turísticos, páginas de citas, juegos de video, compraron bloques en aquel sitio por lo que, como era de esperar, llegaron las imitaciones. No colocaré enlaces a los mismos, en primer lugar porque no es inteligente darle publicidad a quien se cuelga de una buena idea y por otro lado, porque todos fracasaron. Aquella idea fue revolucionaria, pero no en el sentido de iniciar un montón de páginas con bloques diminutos para ganar 1 millón de dólares, fue revolucionaria en el sentido de lo bien que funciona romper el molde, ofrecer algo que sin duda se hará famoso por la novedad que representa y lo bien que resulta económicamente.

Sobre estas copias y su fracaso, Alex Tew ofreció una explicación magistral en febrero del 2006:

Lo más crucial para crear el interés de los medios era la idea en sí misma: era única y suficientemente peculiar para destacarse. Solamente tuve que fomentar un poco la idea en los primeros días enviando un comunicado de prensa que esencialmente actuó como catalizador. Este interés junto con el tradicional boca a boca creó una verdadera expectación sobre la página web, que a su vez creó más interés.

En realidad de eso se trata esta idea, es marketing viral pero en un estilo único, la idea vale por su particularidad, por lo que copiarla implicaba automáticamente fracasar, aunque tampoco se puede culpar a los que se copiaron la idea, ya que solo arriesgaron 50-60$.

¿Está activa la web del millón de dólares? ¿Qué hace su creador?

Si eres webmaster o conoces de marketing y analizas la URL de la página, notarás que aunque permanece al aire formando parte de la historia viva del internet, en realidad el sitio hace rato perdió su fuerza, cuenta con más de 1000 enlaces con error y otros bloques directamente están en venta. En todo caso, para cualquier anunciante fue ganancia aparecer por lo menos un año en los buenos tiempos de este proyecto, solo que lo que impacta por ser novedad, deja de ser valioso al poco tiempo.

En este video de apenas 14 segundos, puedes ver como avanzó la inclusión de bloques en la página.

En cuanto a Alex Tew, desde hace años está dedicado a un proyecto no tan original, pero al parecer con algo de éxito, se trata de una aplicación de relajación / meditación. En la cuenta Twitter del creador @tewy podemos ver varias menciones a la aplicación y los logros obtenidos con su último proyecto:

La historia del sitio del millón de dólares y de su creador es un baño de realidad en muchos sentidos. Enseña a pensar de manera original, creer en una idea y trabajar duro por desarrollarla, pero también deja claro que lo que vale al final es no rendirse y seguir trabajando en nuevos emprendimientos cuando sea necesario. Sin enamorarse del impacto de un proyecto en particular.

 

 

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